Para el caso de El Compadrito y el Tango, Andrés M. Carretero ha podido sintetizar y simplificar una enorme cantidad de información, para delimitar la verdadera importancia del compadrito en la historia del tango, alejándolo de los elementos humanos que merodearon entre la ley y el delito, de la misma manera en que lo ha separado muy claramente de los niños bien, de los dandys y de la sensualidad que dan la situaciones privilegiadas.